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Trabajar en el campo con alergia: recomendaciones clave para el día a día

Trabajar en el campo con alergia: recomendaciones clave para el día a día

Cómo trabajar en el campo con alergia

La protección en forma de mascarilla, gafas de sol envolventes, prendas transpirables y gorra o sombrero resulta fundamental 

En Almazaras de la Subbética sabemos bien que trabajar en el campo cuando se tiene alergia al polen, al polvo, a determinadas plantas o a los hongos puede convertir una jornada normal en una auténtica carrera de obstáculos.  

Los síntomas más frecuentes son estornudos, tos, picor de ojos, congestión nasal, cansancio e incluso dificultad para respirar. Estos pueden recrudecerse cuando la exposición es diaria y prolongada. 

Así pues, para trabajar mejor y con mayor seguridad, es imprescindible incorporar pequeñas rutinas de prevención que ayuden a minimizar los agentes alérgenos.  

Una prevención eficaz comienza con la identificación de los mismos y un tratamiento médico adecuado para los síntomas a base de antihistamínicos, sprays nasales, colirios o inhaladores.  

No obstante, no todas las alergias son iguales ni todos los organismos reaccionan de la misma forma. Tampoco todos los pólenes aparecen en la misma época. Concretamente, es durante los meses de mayo y junio cuando la concentración del polen del olivo, del que salen nuestros magníficos AOVES, alcanza sus máximas cotas.  

Los alergólogos recomiendan, además, tener acceso a una información actualizada de los días en que habrá una mayor concentración de polen. Más aún en zonas donde abundan los días secos y soleados, e incluso ventosos.  

De hecho, lo ideal es que el trabajador consulte los niveles de polen antes de iniciar la jornada. Durante las de mayor concentración, siempre que sea posible, es aconsejable organizar las tareas más expuestas para las horas menos problemáticas. También resulta efectivo reducir el tiempo de permanencia en zonas de vegetación intensa.  

Igualmente, conviene evitar remover hierba seca o rastrojos en los picos de polinización y, lógicamente, extremar la protección en jornadas especialmente ventosas.  

A la hora de elegir las gafas de sol, mejor envolventes o de protección, con el objetivo de reducir el contacto del polen con los ojos, una de las zonas más sensibles.  

También puede aliviar mucho los síntomas el uso de mascarilla, sobre todo si se están llevando a cabo labores con mucha exposición a restos vegetales, polvo o polen. 

La vestimenta también importa. Lo ideal es usar prendas de manga larga y tejidos transpirables. Resulta muy útil protegerse con gorra o sombrero, no solo para evitar la radiación solar, sino también el polen que se adhiere al cabello y la piel.

Recomendaciones para trabajar en el campo con alergia

La prevención en el entorno doméstico

Al acabar la jornada de trabajo, durante la época de polinización, es crucial cambiarse de ropa cuanto antes, ducharse y lavar el cabello para eliminar restos de polen.  Conviene no dejar la ropa de trabajo en habitaciones o zonas de descanso, e incluso evitar tender al aire libre durante estos días, ya que el polen puede adherirse a las prendas.

Con el fin de que el polen y el polvo no entren en casa, si se usa coche o furgoneta para ir al campo, hay que tener las ventanillas cerradas y mantener los filtros antipolen en buen estado

En definitiva, trabajar en el campo con alergia obliga a combinar protección, previsión y constancia en las rutinas y los hábitos para hacerlo.