
En Almazaras de la Subbética somos conscientes de que el aceite de oliva virgen extra ya no sólo es un elemento más en el aliño de una ensalada, el toque final para coronar una tostada o para aportar personalidad a un plato.
Versátil como pocos y con una palatabilidad extraordinaria, se ha convertido en el ‘arma secreta’ de cocineros, pasteleros y heladeros, que lo han incorporado a sus creaciones dulces. De hecho, se ha consolidado como protagonista de una de las elaboraciones más sorprendentes de la gastronomía actual: el helado de AOVE.
Basta una cucharada para descubrir una combinación delicada, sofisticada y de claras raíces mediterráneas. El aceite no actúa como un simple ingrediente añadido, sino que aporta matices, untuosidad y una complejidad aromática difícil de encontrar en otros ingredientes.
Definitivamente, el helado de AOVE es el claro ejemplo de que la innovación gastronómica no siempre necesita ingredientes exóticos. A veces es suficiente con mirar de otra forma un producto cotidiano, pero que ha demostrado, sobradamente, que es extraordinario.
Así que, si eres fan de los aceites de nuestra tienda online, echa un vistazo y piensa en cuál te gustaría saborear en versión frozen.
¿Qué tal preparar tu helado de AOVE con Almaoliva Arbequino? Elaborado a partir de aceitunas de la variedad arbequina, destaca por su perfil suave, afrutado y equilibrado. Sus matices permiten integrarlo en una elaboración dulce sin resultar invasivo. Deja una sensación sedosa en el paladar a la par que un agradable recuerdo de fruta fresca.
El resultado es elegante, aterciopelado y diferente. Una oportunidad de saborear un equilibrio perfecto entre notas frutales y vegetales propias del aceite. Consumir el helado solo te permite apreciar todos sus matices. No obstante, lo más habitual es tomarlo como complemento en un postre a base de torrija, brioche o flan de queso. Aunque también es perfecto para degustarlo con platos salados como un ceviche de corvina, ensalada de tomate rosa y albahaca o sobre una tosta con sardina ahumada.

Son numerosas las combinaciones para disfrutar de un buen helado de aceite de oliva virgen extra. Pruébalo con chocolate negro, intenso y ligeramente amargo. Este mix da lugar a un contraste perfecto gracias a la suavidad del helado. Imagínatelo junto a un brownie templado, un coulant de chocolate o un tiramisú casero con una buena lluvia de cacao. Además, el juego de temperaturas realza su cremosidad y es una forma muy fácil de actualizar recetas más tradicionales.
Otra opción deliciosa y refrescante por igual son frutas como el melocotón, los higos, la fresa o la naranja. Todas ellas aportan frescura y dulzor natural, e incluso un agradable punto ácido. Una macedonia o un bol de ensalada de frutas de temporada coronada por una bola de helado puede convertirse en un bocado sorprendente y saludable a partes iguales.
Aunque si eres un goloso sin remedio, hazte con un buen helado de AOVE. Vierte encima una cucharada de tu miel favorita y una picada de frutos secos como pistachos, nueces o avellanas tostadas. Cierra los ojos y concéntrate en la mezcla de texturas y sabores.
También debes saber que el queso ofrece muchas posibilidades interesantes. Los más indicados para maridar con este helado son los quesos frescos, el cottage o incluso una tarta de queso suave. También puedes acompañar quesos de mayor intensidad si buscas el contraste entre dulce y salado. ¡Eso sí! No te excedas en la cantidad de queso para evitar que opaque el sabor del helado y de un AOVE espectacular.