
El trabajo en el olivar nunca cesa. Ni siquiera en invierno. Durante los meses más fríos del año, la recogida de la aceituna continúa en nuestros campos. Y cuando esta acaba, comienzan las labores de diferente índole orientadas a que el olivar mantenga un estado óptimo para afrontar la próxima cosecha y que los AOVES de Almazaras de la Subbética mantengan el nivel de excelencia que les ha valido numerosos reconocimientos tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.
Nuestros agricultores, más de 7.800 familias, realizan un trabajo silencioso e incesante para producir el mejor aceite que brota de la Subbética.
Mientras el frío cae sobre la campiña, con amaneceres helados, son sus manos expertas las que se afanan en las labores de poda para equilibrar el olivo, facilitar la entrada de luz y aire al cultivo, regular la producción y mantenerlo sano.
Conocimientos, fruto de la experiencia y adquiridos sobre el terreno, se transmiten de generación en generación. Miles de historias de trabajo y esfuerzo que se materializan en un modelo cooperativo que apuesta por un presente y un futuro basado en la tradición, las raíces y la identidad de una tierra.
El invierno en nuestros olivares también es tiempo de decisiones de planificación estratégica, control de malas hierbas, aportes nutricionales o revisión de la cubierta vegetal. Todo en aras de procurar la sostenibilidad ecológica y económica en la producción de los mejores aceites del mundo. Los nuestros.

Detrás de cada botella de AOVE hay un equipo humano que no descansa. Comprometido con el territorio y con el trabajo conjunto como garantía de calidad.
Al mismo tiempo, nuestras instalaciones se ponen a punto. Se revisan almacenes, maquinaria, procedimientos de molturación… Todo lo necesario para que, cuando llegue la época de recolección, todo funcione a la perfección y un año más seamos capaces de producir auténticas joyas que recompensarán la espera de los paladares más exigentes.
Estudiamos los datos de la campaña que termina. Se distribuyen y planifican los recursos hídricos. También los energéticos y los destinados a fertilización. Sin olvidarnos de una revisión exhaustiva de los suelos para valorar su estado.
Mientras tanto, hay que dejar que el campo descanse, repose, hasta que la floración estalle en primavera. Y el ciclo del olivar comience de nuevo.
Pero hasta entonces, puedes seguir disfrutando de los AOVES fruto de nuestra última cosecha en nuestra tienda online.