
Uno de los grandes cambios a los que ha asistido el entorno oleícola en los últimos años ha sido la puesta en valor de la figura femenina como base de la economía rural.
Las políticas sociales y económicas, la inserción cada vez mayor de la mujer en el ámbito laboral y un despegue sin precedentes en su formación y cualificación profesional, la ha llevado a ocupar cargos de responsabilidad. ¡Y Almazaras de la Subbética es un buen ejemplo! Nuria Yáñez, directora técnica de Almazaras de la Subbética, es también la representante de Córdoba en la Asociación de Productores en Defensa del Olivar Tradicional.
En la producción de los mejores aceites de oliva virgen extra del mundo, entre los que están los nuestros, tiene mucho que ver los conocimientos y el buen hacer de las mujeres, cuyo trabajo es determinante no sólo a pie de olivo, sino también en la planificación agrícola, la modernización del olivar, el funcionamiento y gestión de la almazara, la venta del AOVE por todo el mundo o en labores de comunicación y promoción del oro líquido.
En pleno siglo XXI, las mujeres han dejado de ser mano de obra invisible, casi un apoyo familiar, para convertirse en agentes de cambio en el sector del aceite de oliva virgen extra.
El resultado, en Almazaras de la Subbética, es una cooperativa de hombres y mujeres unidos por el amor a la identidad de un pueblo, a la tierra y el magnífico aceite de oliva virgen extra que brota de las fértiles tierras de la Subbética cordobesa. Y que ha dado lugar a AOVES únicos cuya excelencia ha sido premiada en numerosas ocasiones en todo el mundo y que hacen de nuestra tienda online el mejor homenaje al trabajo bien hecho y a un equilibrio perfecto entre tradición e innovación.

Otro de los avances institucionales más relevantes de los últimos tiempos es la figura de la titularidad compartida de explotaciones agrarias, regulada por la Ley 35/2011 y gestionada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA). ¿En qué se traduce esta figura? “Es una figura jurídica de la explotación agraria a la que pueden acogerse aquellas parejas que comparten el trabajo y gestión de la explotación. Esta figura permite que la administración, representación y responsabilidad de la explotación sea de las dos personas titulares, fomentando la igualdad entre ambas”, como señalan desde el Ministerio.
A esto se suma el hecho de que en el sector oleícola andaluz es frecuente el modelo de cooperativa, que posibilita la diversificación de roles. Las mujeres ya no sólo se ocupan de las labores de recogida de la aceituna, como antaño, sino que ocupan puestos técnicos, de gestión y de toma de decisiones, antes reservados casi exclusivamente a varones.
Igualmente, no podemos olvidar la presencia femenina en la alta cocina, en la que el aceite de oliva virgen extra es uno de los protagonistas indiscutibles del panorama gastronómico actual. Y ellas ejercen de prescriptoras de excepción del mismo.
Y es que, desde el olivo a la mesa, la figura de la mujer está más presente que nunca en todo el proceso de obtención, producción, comercialización, comunicación y consumo del AOVE.